Ya están en el suelo de nuestras dehesas las primeras bellotas y nuestro ganado ya ha comenzado a disfrutar de ellas. Llegó la montanera. Y con ella, un tiempo de trabajo intenso y muchas expectativas para quienes trabajamos aquí y, por supuesto, para los amantes del jamón. Porque todos sabemos que la montanera de hoy se convertirá en uno de los grandes placeres pasado el tiempo.

Aunque la montanera acaba de empezar y aún es muy pronto para sacar conclusiones, la dehesa salmantina presenta un aspecto envidiable todo augura que será un buen añoLos primeros fríos han llegado y, coincidiendo con el otoño, las bellotas han comenzado a caer de las encinas, robles y quejigos. Así que, un año más, nuestra tierra ofrece un abundante banquete para el cerdo ibérico. Pero, como nos gusta comentar cada vez que hablamos de la alimentación de nuestro ganado, hemos de apuntar que los animales disfrutan no solo de una buena ración de bellotas, sino que también tienen a su alcance pastos tiernos, setas o raíces que completan su alimentación y dan al producto final ese toque único que lleva los aromas de la dehesa 

Un festín diario y mucho ejercicio

Durante todo el otoño y el invierno, hasta el mes de marzo aproximadamente, nuestros cerdos ibéricos dedican la mayor parte de su tiempo a comer y beber. Consumen al menos 50 litros de agua al día y llegan a comer hasta doce kilos de bellotas. Y ese fruto, junto con el resto de pastos de la dehesa hará que el animal engorde de forma notable. Durante esos meses, nuestros animales vivirán un festín diario y recorrerán la dehesa de manera ordenada. Y es que el ganado se divide en piaras que son enviadas a los distintos cercados de las fincas después de hacer una estimación de la producción de bellotas de cada zona señalada. Además de asegurar una alimentación regular, esta forma de trabajar exige que los animales hagan desplazamientos diarios que contribuyen a mejorar la calidad final del producto 

Para ver el resultado aún tendrá que pasar el tiempo. Pero es en este momento cuando se está creando buena parte de los aromas y sabores del mejor jamón ibérico. En estas prácticas se inicia la calidad de un producto que, además de ser una exquisitez, está repleto de grandes beneficios para nuestra salud.