Nuestros jamones ibéricos, los que conforman Castro y González, cuentan con un sabor y un aroma que les caracteriza, un sabor único y excepcional, fruto de un dilatado proceso en las dehesas de nuestras fincas.

Cómo llegar a ese sabor y cómo disfrutar de nuestras piezas tiene varios caminos, pero todos llegan irremediablemente a esa lasca en boca.
Para culminar en este disfrute es imprescindible un ritual, el cual viene de la mano de un corte preciso. Cuanto mejor sea el corte de nuestro jamón ibérico más se podrán apreciar los matices que contiene.

El corte, parte fundamental sin duda alguna, de una degustación de un Castro y González.

Es por esto que en cada uno de los actos en los que estamos presentes contamos con los maestros cortadores para que lleven a buen fin a cada uno de nuestros perniles.

Incluso celebramos y patrocinamos un concurso de cortadores: “Ciudad de Valencia”, donde de alguna manera también rendimos homenaje a la labor que desempeñan para que el consumidor pueda degustar nuestro producto de la manera más adecuada.

En Castro y González contamos en plantilla con cortadores que aman su profesión y que cada día se ponen delante de una pieza, la lonchean y preparan las lascas para que se puedan envasar y servir para un consumo óptimo. Y es que cortar de una manera profesional no se aprende de la noche a la mañana, hacen falta muchas horas y dedicación observar, practicar… para desarrollar una técnica sin defectos que cada vez irá siendo más depurada, donde rendir honor a este delicioso alimento.

Nuestro agradecimiento a todos estos profesionales que ponen la pasión en su tarea diaria, una pasión comparable a la que nosotros sentimos en la elaboración de nuestros jamones ibéricos de bellota.

Maestros cortadores para el loncheado Castro y González.