¡Atención! Las semillas de lino están consideradas como uno de los alimentos más completos y eficientes de origen vegetal del mundo. Lo primero a destacar son sus ácidos grasos omega 3, sus antioxidantes y su contenido en fibra.

Como la mayoría de este tipo de alimentos ya eran conocidos en el medievo. El rey Carlomagno en el siglo VIII creía firmemente en los beneficios de estas semillas, hasta tal punto que exigía a sus súbditos leales comerlas.

La cantidad de propiedades de estas extraordinarias semillas hacen que se les catalogue como un superalimento, pero además las podemos incluir en nuestra dieta sin ningún tipo de problema.

Es un alimento cardiosaludable o lo que quiere decir, beneficioso para nuestro corazón. Debido al tipo de alimentación y nuestra vida vertiginosa unida al sedentarismo, sufrimos el riesgo de padecer un nivel de colesterol alto, indicador de riesgo. El lino tras diversos estudios como el de la prestigiosa Universidad de Cambridge, demuestran que el consumo de estas maravillosas semillas hace que bajen considerablemente los niveles tan poco saludables.

Estas semillas tienen la propiedad de actuar como anti-inflamatorio en procesos tanto de pequeñas lesiones como en dolores menstruales. Por otra parte, la semilla de lino debido a su alto contenido en fibra hace que nuestro tránsito intestinal funcione correctamente, siendo un remedio rápido y eficaz para personas con problemas de estreñimiento o problemas digestivos.

Para obtener estos y otros beneficios se recomienda un consumo diario de entre 10 y 15 g. de estas semillas.

Estas propiedades son solo la punta del iceberg en cuanto a sus cualidades se refiere.

¡Importante! Para aprovechar las cualidades de la semilla es necesario molerla, de lo contrario entra y sale del sistema digestivo sin pena ni gloria. La cáscara de la semilla es demasiado dura para consumirla directamente. El proceso más común sería echar dos cucharadas en un vaso de agua durante la noche, así por la mañana podríamos beber el agua o mezclarlas bien con leche o con un yogurt. En realidad, casi se pueden añadir casi a cualquier comida. Ensalada, galletas, pasteles, batidos…