Desde principios del siglo pasado se comprobó que ninguna bacteria, virus, hongo, levadura o microbio puede convivir en un líquido en el cual exista una partícula de platas. Dicho metal los aniquila rápidamente en solo unos minutos. Es por esto que la plata coloidal obtenida por electrólisis de plata pura en agua destilada se le denomine el super-antibiótico, ya que se le considera uno de los más potentes y eficaces germicidas naturales conocidos.

Sin efectos secundarios y con la dosis adecuada puede interaccionar con otros medicamentos sin provocar ningún tipo de rechazo.

El uso de la plata data de civilizaciones como la griega y la romana donde se bebía agua de recipientes de plata ya que se intuían sus beneficios y así se refleja en distintos escritos como los del historiador Heródoto.

Como curiosidad, compartir que los primeros habitantes del oeste americano bebían leche con un dólar de plata precisamente para evitar el crecimiento de hongos y bacterias.

Antiguamente el organismo se nutría de pequeñas partículas de plata las cuales se obtenían de la ingesta de frutas y verduras frescas, hoy día la sobreexplotación del suelo hace que este material haya desaparecido.

La plata coloidal no solo elimina los virus, bacterias y demás gérmenes que consiguen hacernos enfermar, además fortalece nuestro sistema inmune y nos ayuda a prevenir distintas dolencias.

Como se ha demostrado en investigaciones posteriores, tomada habitualmente la plata coloidal actúa, por su inmediata efectividad, como un segundo sistema de defensas que nos proporciona vitalidad extra y una reducción de toxinas en nuestro organismo.

Se puede ingerir, se pueden hacer enjuagues bucales, aplicarse tópicamente, atomizada por la nariz, incluso como desodorante ya que elimina las bacterias que producen el mal olor.

No se conocen efectos secundarios.

En fin, dada su eficacia terapéutica y su sencillez de uso, sumado a su asequible precio, se le augura una vuelta prometedora y un renacer de este excepcional germicida natural.