Del jamón tenemos las primeras noticias en el imperio romano, en España donde es un producto muy consumido, se distinguen dos tipos de jamones, el jamón ibérico y el jamón serrano.
El jamón ibérico procede del cerdo de raza ibérica. Las principales características que lo distinguen en su calidad derivan de la pureza de la raza de los animales, de la cría en régimen extensivo de libertad del cerdo ibérico en dehesas arboladas donde puedan moverse, de la alimentación y de la curación del jamón.
El jamón serrano o jamón blanco procede de alguna variedad de raza de cerdo blanco, y el jamón se distingue fácilmente por el color de la piel del pernil. Se le denomina serrano cuando se cura en clima de sierra, frío y seco.
Pero no somos los únicos que producimos jamón, en Hungría se elabora el Mangalica, de una raza autóctona del mismo nombre y proporciona una elevada proporción de tocino y grasa muy elevada.
El jamón de Parma, que es un jamón crudo con sabor dulce y bajo en calorías pero con un fuerte sabor.
Para la elaboración del jamón de Bayona los cerdos pastan en condiciones de semi-libertad su dieta incluye el maíz, pasto fresco y cereales. A veces, en la elaboración se frota el jamón con pimientos de Ezpeleta para que el jamón adquiera un sabor diferente.
El Jamón de la Selva Negra. se trata de un jamón que tiene un característico aroma y sabor a ahumado debido a su particular curado. El jamón se trata de una variedad muy conocida en la cocina alemana.
El Jamón de Jinhua está muy bien considerado en la cocina china pudiéndose tomar como fiambre a la vez que para sazonar guisos y estofados, así como para elaborar los caldos de muchas sopas, a las que da un sabor único. Hay algunos más como el Dálmata de Croacia, el jamón de Portugal de pata blanca, el alentejano, el jamón de Sunca de Rumania y el jamón de Praga en la República Checa.
El jamón ibérico D.O. Guijuelo, se distingue del resto por la cría de sus cerdos característicos de esta denominación y que crecen en las estribaciones de las sierras de Gredos y Béjar. La textura de su lonchado, el aroma y su sabor delicado, poco salado o dulce, agradable y singular.