A pesar de estar en mitad de una dieta veraniega de esas que prohíben la carne, apúntate al jamón. Es el alimento más versátil y seductor del momento ya que en el verano habrá exudado perfectamente mejorando su sabor y textura.
Puedes seguir con la línea de comida ligera y sana igualmente. Cuando pienses prepararlo tú mismo no cuentes las calorías, sólo piensa que dentro de las carnes es de las más saludables y explota las cientos de recetas y combinaciones que están a tu alcance para poder saborear además, con otras texturas como la del salmorejo, melón, pan con tomate, crepes, trucha, algas y un largo etcétera.
Ponle a este verano un poco de sal, prueba cosas nuevas como el famoso bocadillo de jamón ibérico con cava, haz planes en familia, con amigos, solo o en pareja con todas las alternativas de ocio que se nos ofrecen presidiendo con este salado y delicioso producto lleno de sabor.
Sí, en verano el jamón ibérico sigue siendo la entrada perfecta en cualquier menú, un éxito asegurado puesto que a todo el mundo le gusta, incluidos los más pequeños. Exquisito y refinado realza cualquier comida o cena y sólo aporta ventajas a nuestro organismo. Lo encuentras en cualquier lugar bien sea terraza, bar o restaurante y en forma de tapa o en cualquiera de sus composiciones culinarias originales o tradicionales.
También apuntar que aunque sea verano, el jamón ibérico no ha de guardarse nunca en la nevera, hay que buscar en la casa ese rincón fresco y oscuro.
Lo ideal a la hora de degustar el jamón es que esté a una temperatura entre 22 y 25º para poder disfrutar de todas sus propiedades y apreciar tanto su olor como su sabor en esas finas lascas con un poco de grasa que se desharán fácilmente en la boca.