La elaboración del jamón ibérico es por todos reconocido como un proceso muy laborioso.

Tener que cortarlo es una tarea que en ocasiones nos ocupa un tiempo del que no disponemos por la falta de práctica, o al no tener herramienta adecuada se da un mal aprovechamiento del mismo. Existe una manera para los clientes que les gusta el jamón pero no son muy duchos en el arte de cortar, la cual es comprar el jamón deshuesado y envasado al vacío, es mucho más fácil cortarlo sin que te moleste el hueso y sin que la grasa exterior deje ese sabor amargo y haya un mejor aprovechamiento del producto. La carne mantiene todas sus propiedades, pero alarga su vida de consumo y evita la oxidación. El jamón de unos 7,5 kgs. una vez deshuesado, pesaría aproximadamente unos 4,5 kgs. ya que se elimina el hueso y la corteza.

El producto es exactamente el mismo, procede de nuestros cerdos al igual que los jamones con hueso, no hay distinción.

Para su conservación necesitamos sólo un espacio pequeño en el frigorífico, siempre recordando que habría que sacar la pieza entre 20/30 minutos antes para que quede a temperatura ambiente.

Existen muchas ventajas en este tipo de servicio. Si realmente te gusta el jamón intentamos ponértelo un poco más fácil.