Existe una gran variedad de precios al igual que muchos tipos de jamón, es por esto que su precio varía tanto. Al igual que cualquier otro producto, da igual el sector que sea, todo depende de los procesos, el rendimiento de los costes y por supuesto la calidad.

Está claro que no cuesta lo mismo un jamón serrano que uno ibérico, más si es de bellota.

Iremos por partes, para comenzar la natalidad de los cerdos blancos es superior a la de un cerdo ibérico puro en una relación de 2:1, pero los costes de producción es casi el mismo.

Por otra parte, el sacrificio del cerdo ibérico se dilata más en el tiempo (la media es de 24 meses comparada a los 8 meses del cerdo blanco), esto implica un incremento lógico en la alimentación.

El cerdo ibérico en su periodo de montanera entre octubre y febrero hace uso de la dehesa, la cual tienes unos precios mayores de adquisición y de mantenimiento frente al animal que se cría en una nave con un espacio reducido.

El porcentaje de carne útil en el cerdo ibérico es menor que en un cerdo blanco lo que también repercute en los costes de producción.

La curación. El tiempo de curación en un cerdo ibérico se cuadruplica por su grado intrínseco de infiltración de la grasa, es un tratamiento extra que requiere de un bien muy preciado… el tiempo.

Los distintos procesos y los tiempos empleados hacen que la rotación sea menor (en el caso del jamón ibérico) y que la inversión de la producción a partir de su venta haga que el retorno se dilate en una relación entre ambos de 2 años para el jamón blanco y 5 para el ibérico.