Cuando hablamos de cuidar un poco lo que comemos cara a la época del buen tiempo, la mayoría pensamos en las distintas dietas que se nos ofrecen (que no son pocas). En este tipo de dietas más o menos agresivas hacen que muchos productos se queden fuera debido a su alto aporte calórico.
Por otra parte, pero implicado directamente, está el deporte. Dependiendo del deporte que se practique o el objetivo fijado por cada uno de nosotros con respecto al peso que se quiera perder, de igual manera dicha dieta deberá ser balanceada.
¿Y cómo se integra el jamón ibérico en esta filosofía? ¿Podemos comer jamón?
El jamón ibérico, como todos sabemos, tiene la grasa infiltrada. Pero esta grasa en la parte magra es rica, tiene muchos beneficios para nuestra salud como indican tantos y tantos estudios.
Finalmente, el jamón ibérico es una opción ideal en cualquiera de las dietas por distintas razones:
• Su alto contenido en proteínas hace que nos ayude a mantener intacta nuestra masa muscular y que exista un control del peso más adecuado.
• Es un alimento que combina perfectamente con el resto de alimentos de la dieta como por ejemplo las verduras y hortalizas, frutas, huevos y cereales.
• No contiene apenas sal, lo que permite mantener una dieta con poca retención de líquidos eso sí, ingiriendo el 1.5-2 litros recomendados al día.
El jamón ibérico forma parte de la dieta mediterránea y no es por casualidad. Algunos especialistas en nutrición lo aconsejan incluso como sustituto de otras carnes rojas menos saludables. La ingesta más estandarizada está en torno a los 200 / 300 gramos semanales.
También indicar que cuanto más natural sea la alimentación del cerdo mejor, ya que ésta le confiere sus distintos beneficios al producto, y más si está basada en la bellota.