La tendencia llamada tablescaping o, en español, el arte de poner la mesa, invadió las redes sociales durante los meses de confinamiento. Fueron días duros que, además, nos han permitido reinventar los espacios, nuestras rutinas y nos han enseñado a disfrutar de las pequeñas cosas. Hoy, en medio de un momento en el que hacer un esfuerzo por comer en casa es más importante que nunca, rescatamos esta tendencia y analizamos su propuesta. Si la has pasado por alto, ¡aquí te contamos todo sobre ella!

¿En qué consiste el tablescaping?

El concepto es el siguiente: poner la mesa de manera elegante, planificada y atendiendo a cada detalle para transmitir un mensaje o crear un ambiente ideal para tus visitas. Imagina que del mismo modo que seleccionas los ingredientes perfectos para agasajar a tus invitados y elaboras una receta para sorprender, también te encargas de planificar cada elemento que estará sobre la mesa. Tiene sentido, ¿no?

Esto implica desde evaluar la paleta de colores, definir el estilo de tu mesa hasta reinventar viejos adornos que teníamos perdidos por la casa. El secreto está en dejar volar la imaginación y transmitir un mensaje. Si no puedes darte el gusto de gastar dinero en comprar finos manteles de lino, platos de sitio de ratán o candelabros extravagantes, puedes reutilizar un viejo florero, un frutero o la vajilla de la abuela, ¡y ya tienes una mesa con personalidad! Una oportunidad para ponerse creativos y jugar con los objetos que tenemos en casa.

Así comenzó esta tendencia…

Se dice que el tablescaping comenzó a gestarse en el 1700. Más específicamente cuando se realizaba una transición del servicio francés al servicio a la rusa. El primero era una práctica común en las familias aristocráticas y consistía en poner la mesa de una vez; mientras que, el servicio a la rusa consistía en decorar las preparaciones y llevarlas en carritos hasta la mesa o ubicarlas directamente sobre la mesa respetando los tiempos de los comensales).

En ese entonces, la forma en la que los alimentos se presentaban era tan importante como la vestimenta, el protocolo e incluso el éxito de una receta. Se trata, en otras palabras, de elevar la presentación de una mesa al mismo nivel que la preparación de la comida. En este sentido, el tablescaping revaloriza el término “poner la mesa” y lo dota de sentido, elegancia y detalles artísticos.

Para recibir invitados o para disfrutar con tu pareja o en familia, ¡esta tendencia tiene mucho que ofrecer! ¿Te animarías a adoptarla en las reuniones de fin de año?