El origen de esta profesión se remonta a la edad media y es que en el s. XIV más concretamente en el año 1318, el rey Felipe V contaba con esta figura, la cual tenía la misión de probar el vino antes de que lo tomara el monarca, certificando que no estaba envenenado.

Desde siempre un sumiller o somelier ha sido un experto en el maridaje, es el responsable de combinar los vinos con según qué tipo de comida. Los restaurantes hoteles y otros negocios relacionados con la hostelería de cierto nivel suelen contar con estos profesionales para poder aconsejar a sus clientes y que estos puedan disfrutar de un maridaje adecuado.
Su trabajo abarca también la administración de la bodega en cuestión, de su abastecimiento, el control de sus vinos y por supuesto de su correcta conservación.

El sumiller conoce a la perfección el mundo del vino desde su origen, la vid, el viñedo, las cosechas, la geografía vitivinícola, el desarrollo industrial y la distribución comercial.
Se suele valorar también debido al contacto directo con las bodegas, los idiomas, tanto el inglés como el francés.

Con esta nueva tendencia a las catas y las distintas degustaciones de moda en nuestro país, los sumilleres han tomado un protagonismo relevante, llegando a llenar las distintas columnas de los periódicos y revistas especializadas en el sector y haciendo las veces de críticos de vino.
Los encontraremos formando a distintos profesionales vinculados a la restauración y realizando funciones de consultoría en talleres educativos.

El estudio de los vinos es continuo, las bodegas no dejan de innovar y sacar al mercado nuevos productos, unas cambian y otras nuevas van naciendo, de ahí su formación continua.
Y es que el mundo del vino, al igual que el mundo del jamón es apasionante y su maridaje, a veces, es todo un arte.