Al refranero español y a la sabiduría popular la mayor parte de las veces no les falta razón.

Solo hay que recordar el dicho: “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. Y es que hay que llevar una nutrición equilibrada, saludable y con una dieta variada.

Una de las reglas fundamentales es no hacer comidas copiosas y por supuesto menos a la hora de irnos a la cama. Tampoco es bueno irse a dormir sin haber comido nada. Un truco es no saltarte las meriendas, de esta manera evitaremos llegar a la cena con mucha hambre evitando atracones.

La cena debe contener pocas grasas saturadas y azúcar. Como es momento de reponer, muchos expertos recomiendan el consumo de proteína animal y el complemento de las verduras.

Crema de verduras,  pollo, pavo o salmón , huevos con atún o pescado a la plancha pueden servir como ejemplo. Una ensalada completa que contenga brotes, tomate, ventresca, espárragos y aliñada con aceite de oliva virgen extra sería perfecto. No es recomendable cenar solo fruta por su alto contenido en azúcares. También puedes acompañar el plato con pan integral y tomar de postre un yogur desnatado.

Y es que si nos acostumbramos a preparar este tipo de cenas más ligeras,repondremos fuerzas y dormiremos mucho mejor. Al despertar notarás más energía y te sentirás más ligero.

Con este hábito nuestro cuerpo quema grasa mientras duermes, lo que hace que se liberen más hormonas previniendo de esta manera la degeneración de las células.

Esto son solo pequeños apuntes para tomar conciencia, pero realmente si quieres notar rápidamente los beneficios y sin ningún tipo de riesgo, mejor hacer las cosas como toca, buscando  la ayuda de un profesional y obteniendo un asesoramiento serio y responsable. Estamos hablando de salud y la salud es lo primero.