Ubicada en plena meseta norte y con una población cercana a los 150.000 habitantes, fue declarada patrimonio de la humanidad en el año 1988. Esta preciosa ciudad se deja visitar durante todo el año aportándole al turista innumerables actos culturales y de ocio como lo son los eventos gastronómicos.

Salamanca tiene un clima mediterráneo continental, esto quiere decir que los veranos son calurosos con temperaturas que superan los 30 grados, y los inviernos son fríos con temperaturas bajas.

Pasear por Salamanca es más que agradable.

Recorrer la plaza mayor (una de las más bonitas de España), visitar las catedrales, el edificio de la universidad más antigua de nuestro país, conocer la famosa Casa de las Conchas, subir a las torres de la clarecía y disfrutar de las vistas de la ciudad desde este incomparable mirador es una gran experiencia.

Después de un paseo qué mejor que reponer fuerzas.

En una tierra que derrocha calidad en su cocina y sus productos, no podría faltar el fabuloso jamón de Guijuelo como nuestro Castro y González, las diversas carnes y quesos y el vino de las comarcas salmantinas. Todo esto en cualquiera de los restaurantes y mesones unidos en una oferta gastronómica de tradición y vanguardia.

Salamanca es una ciudad viva, bonita, acogedora, cuidada en extremo y que mima a sus visitantes que llegan desde todos los rincones, deseosos de sentir la forma de vivir salmantina.