Cuando salga publicado este artículo estaremos a mitad de septiembre, ya en otoño todo se prepara para el momento de la caída de la bellota de su madre la encina salmantina, alimento fundamental de nuestros mimados cerdos ibéricos.

Comenzará un periodo fundamental para la elaboración de los productos ibéricos tan apreciados por todos.

En las dehesas de Castro y González, llegado el otoño, se podrán observar los frutos a punto de caer. Es el momento feliz del animal, campar a sus anchas después de un caluroso verano es un regalo. Pronto llegarán las lluvias y se alimentan de la bellota la cual les dejará en herencia su sabor y propiedades, unas propiedades tan características como saludables.

Esta fase llamada montanera dura desde principios de octubre hasta febrero, momento óptimo de maduración de la bellota. Hay que tener en cuenta que cada animal disfrutará de un espacio equivalente a dos campos de fútboly que cada cerdo comerá unos 10/12 kilos de bellota al día engordando un kilo diario.

Los arroyos estánestratégicamente ubicados para que tengan que desplazarse para beber y se ejerciten, (suelen recorrer unos 10/15 km diarios) de esta manera a la vez que engordan, la grasa se infiltra en la carne, lo que proporciona la calidad de la que tanto se habla. Es por esto que son unos animales estilizados y con las patas delgadas.

También comen pasto, raíces y hierbas las cuales les darán finalmente un toque de sabor. Es el comienzo de un proceso donde solo los mejores han sido seleccionados y donde estos reyes  cuidados y mimados disfrutarán de la montanera en dehesa para más tarde pasar a ser sacrificados para su curación y futura degustación en las mesas de medio mundo. Si no hubiera montanera no existiría el jamón ibérico de bellota tal y como lo conocemos, el producto más característico de la gastronomíaespañola.