Ahora en esta época de anaranjados colores, reaparecen una gran variedad de alimentos naturales como los boniatos, las castañas, la calabaza y gracias a las lluvias, las tan esperadas setas.

Las setas son pobres en hidratos de carbono y nos aportan potasio, magnesio, hierro, fósforo y vitaminas C y E, además de los tan valorados antioxidantes.

Las setas son la parte externa y el aparato reproductor de algunas especies de hongos que viven bajo tierra y brotan a la superficie. Lo primero que hay que hacer a la hora de salir a recolectar setas y además es muy importante, es distinguir las distintas especies de la zona. No hay métodos para saber rápidamente si son comestibles… sólo el que da la experiencia. Aun así se aconseja que se guarden un par de muestras consumidas por si acaso. Existen guías de cómo reconocer las setas y que son de absoluta confianza.

Mejor no recolectar setas pequeñas, esto es así porque recogiendo setas muy pequeñas es más fácil que nos confundamos con otras venenosas. Aunque las setas pueden ser un manjar, ninguna merece la pena si existe el menor riesgo de intoxicarse.

En cuanto a la preparación no hay que remojarlas, se pueden estropear. Es mejor cortarlas a tierra y limpiarlas con un pincel de pelo ancho.

Se pueden preparar de muy distintas maneras, pero como todos sabemos la más habitual es prepararlas a la plancha con un poco de ajo y otras especias.