En Salamanca se acogen los vinos de la  Asociación de viticultores y elaboradores de vinos de la Sierra de Salamanca. Estos viñedos se adaptan a la tortuosa orografía del terreno caracterizándose por un paisaje de bancales en las laderas de la montaña. Estos bancales siguen el curso del río Alagón y sus distintos afluentes.

La situación y orientación de estos viñedos y también el tipo de suelo han sido seleccionados para la elaboración de vinos tintos.

Sus cepas son viejas, cuentan con más de 80 años y destacan la variedad Rufete, una uva autóctona y predominante de la zona que además de ser distinta y peculiar es de una  compleja elaboración. Este tipo de uva aporta fondos de frutas rojas y distintos especiados. Esta identidad especial es conferida por la acidez del suelo y el microclima marcado por veranos muy secos, pero con noches muy frías que ayudan a una optima maduración de la uva.

Durante los años 50 esta zona estaba en plena ebullición y los viticultores y cooperativas ofrecían una gran variedad de caldos, pero debido a la despoblación que ha ido sufriendo esta zona rural de Castilla y León, ha llevado casi al olvido a esta cultura vitivinícola de la zona salmantina. Hoy día quedan apenas cinco bodegas que siguen ofreciendo al consumidor este vino de gran calidad.

Las zonas de producción y elaboración abarcan los siguientes términos municipales, junto con sus localidades, pedanías y barrios pertenecientes a la provincia de Salamanca: Cepeda, Cristóbal, El Cerro, El Tornadizo, Garcibuey, Herguijuela de la Sierra, Lagunilla, Las Casas del Conde, Los Santos, Madroñal, Miranda del Castañar, Mogarraz, Molinillo, Monforte de la Sierra, Montemayor del Río, Pinedas, San Esteban de la Sierra, San Martín del Castañar, San Miguel de Valero, Santibáñez de la Sierra, Sequeros, Sotoserrano, Valdefuentes de Sangusín, Valdelageve, Valero y Villanueva del Conde.