La granada es un fruto propio de la estación otoñal, fruta del árbol del granado la cual es propia de las zonas tropicales. Su origen se remonta a la antigua Persia, primeros años del neolítico, siendo los fenicios los que la introducirán a occidente. Su paso le llevó a Egipto y más tarde los árabes la introdujeronen España donde fue exportada tras la conquista a América.

Es una fruta con un alto poder antioxidante, combate los radicales libres que impiden el envejecimiento celular. Es rica en vitaminas y posee multitud de beneficios para nuestro organismo.

Uno de los estudios más recientes ha demostrado que puede llegar a revertir las causas principales de fallecimiento por motivos cardiacos, principalmente hipertensión, colesterol y estrés oxidativo de una manera directa y contundente.

Se puede hacer zumo con sus semillas aunque la sensación es un poco áspera en la boca debido a los taninos, se puede mezclar con zumo de naranja, zanahoria o manzana dándole un toque más “moderno” y disfrutando de sus múltiples propiedades.

El extracto de la cáscara duplica el efecto contra el colesterol y el aceite obtenido de las semillas dicen que es el elixir de la eterna juventud.

El poder calórico de la granada es mínimo debido a su escaso contenido en hidratos de carbono, la mayor parte de su composición es agua.
A quienes toman diuréticos que eliminan potasio y a las personas con bulimia, debido a los episodios de vómitos auto-inducidos que provocan grandes pérdidas de este mineral, les conviene ingerirla. El contenido en fibra depende de cómo se consuma, si solo se bebe el zumo la fibra se pierde totalmente.

Otro de sus beneficios más notables es que la granada es ideal para eliminar los parásitos intestinales.

Se conocen muchas otras propiedades, entre ellas la alcalinización de la orina, su poder desinfectante e incluso se ha llegado a utilizar como conservante alimentario.