La espelta es una variedad de trigo la cual se conoce desde hace más de 7000 años y que se utilizaba ya entonces en la antigua China y Egipto como alimento y como ingrediente en la elaboración de la cerveza. Existen algunas variantes de este trigo y curiosamente estos últimos años se está volviendo muy popular debido a la nueva cultura millenial de cuidarse y mirar la calidad de la comida.

Para hacernos una idea, los expertos dicen que comer pan de espelta integral es como comer una semilla cuando crece y que el pan que conocemos ya refinado y elaborado es comer una semilla cuando muere. El primero, elaborado con levadura madre, aparte de que se puede mantener en buen estado de 5 a 10 días, sienta muy bien al organismo, mientras que el segundo es un pan bastante más indigesto y por el proceso de refinamiento ha perdido la mayoría de sus nutrientes.

La espelta y su pan contienen más minerales y vitaminas que el trigo común, contiene los 8 aminoácidos esenciales y el famoso triptófano que nos ayuda e nuestro bienestar físico y mental.

También apuntar que es un cereal ideal para las dietas de adelgazamiento, eso sí, contiene gluten y las personas celiacas no pueden consumir espelta debido a su intolerancia.

La espelta también se utiliza en la elaboración de pasta, galletas cerveza y sémolas siendo también un aporte energético en barritas para los deportistas, favorece la desaparición de cefaleas y migrañas y es reparadora de nuestros tejidos a la vez que fortalece nuestro sistema inmunológico. Total, que es un alimento muy recomendable y que si está de moda es por algo. Así que habrá que probarlo…