Un cerdo que se cría en libertad y se alimenta de la naturaleza, en un cerdo ibérico feliz y sano. Ese es el tratamiento que reciben los cerdos ibérico de Castro y González.

Las hembras, durante el período de la gestación y el parto así como en la lactancia de sus lechones que como mínimo amamantan entre 40 y 60 días, permanecen libremente en el campo. Es a partir del destete cuando comienzan las crías a descrubir las riquezas y bondades de la tierra, adquiriendo el peso idóneo para llegar a la montanera en óptimas condiciones físicas.

Logran alcanzar los 170 Kg aproximadamente con los 18 meses. Este es el peso y la edad ideal para considerar un cerdo de edad avanzada y proceder a su sacrifico, porque la firmeza muscular que adquieren en sus andares hacen más consistente la textura de la carne y es mayor la cantidad de grasa que se ha infiltrado en el tejido.

Es la bellota de los árboles centenarios de encinas y alcornoques, las hierbas y los frutos silvestres de la dehesa de Guijuelo, la única y principal fuente de alimentación de las crías, que influye definitivamente en la calidad de los jamones ibéricos y productos derivados, de Castro y González.