La bellota es un fruto de las especies del género quercus. Dentro de este género hay numerosas variantes arbóreas que dan bellotas como el roble, la encina, el alcornoque y el quejigo.

La encina representa al bosque mediterráneo, esto es debido a que es la especie arbórea que más abunda en nuestra península. Su madera es desde la antigüedad conocida y trabajada debido a su dureza y resistencia a la humedad. Se fabricaban ruedas para los carros, viguetas para las casas, aperos de labor y para construcciones navales.

El fruto de la encina es parte de la alimentación de diversos animales, incluso fue en momentos de hambruna parte de nuestra dieta, se consumían tanto crudas como asadas. Con la bellota se hacía harina con la que se elaboraba el pan e incluso se llegaros a utilizar  como sucedáneo del café y para hacer licores. Todas las bellotas son comestibles.

Aparte de que las bellotas son ricas en potasio, fósforo y calcio os mostramos el resto de su composición química:
· Agua 30 %
· Hidratos de carbono 52 % (9 % fibra)
· Lípidos 8%
· Proteínas 5 %
· Calcio 70 mg/100 g
· Potasio 600 mg/100 g
· Fósforo 80 mg/100 g

Este alimento es base de la alimentación del cerdo ibérico, esto hace que en los derivados del animal exista una mayor presencia de ácido oleico, el cual produce efectos beneficiosos en nuestro organismo, el más destacado es su efecto contra el colesterol “malo” y ayudando a la creación del “bueno”. Es el alimento que tiene los mayores niveles después del aceite de oliva extra virgen.

Los expertos aconsejan consumir dos o tres raciones de 100 gramos de jamón ibérico de bellota a la semana, para aprovechar todas las propiedades beneficiosas de este alimento a la vez que se disfruta de su aroma y sabor exclusivos.