En el momento se llega a la etapa de embarazo la prohibición de que no se puede comer jamón se lleva muy mal, al igual que comer carne cruda o poco cocinada por el riesgo de adquirir toxoplasmosis durante la gestación. Esta es una enfermedad causada por un parásito que puede pasar al feto a través de la placenta.

Hace unos años se comprobó que los jamones que cumplían con el tiempo de curación adecuado, además del contenido en sal y otros factores hacían inviable en el tiempo la supervivencia de este parásito. Cuanto más curado esté el jamón, menos riesgo de contraer toxoplasmosis en el embarazo. Este riesgo se desmitificó hace tiempo debido a distintos factores, como el de los rigurosos controles de calidad que pasan  todos los productos en el sector alimentario.

Hablando de tiempo de curación, no se detectaron parásitos en el producto final cuando tenían una curación de 14 meses, en periodos de 24 meses ya es claramente más seguro, por lo que en jamones de calidad, ibéricos y con una curación natural y artesana de 36 meses o más ya es improbable.

La evidencia científica ha demostrado que no existe relación entre el consumo de jamón y toxoplasmosis, y las recomendaciones poco a poco irán cambiando.

De todas maneras existe una recomendación definitoria, y es congelar el jamón. El parásito de la toxoplasmosis no aguanta temperaturas de -20º durante dos días ó -10º durante tres días.

Si se cumple este proceso y se descongela lentamente ya se podría consumir con total seguridad.

Un grupo de investigadores de las universidades de Granada y Valencia ha desarrollado una nueva técnica para detectar la presencia del toxoplasma gondii en este alimento, y han demostrado, en dos artículos publicado en la revista científica Food Microbiology, que si se sigue el proceso de curación tradicional del jamón con sal marina, y si se respetan los tiempos de curación regulados y aceptados por la normativa europea, el parásito deja de ser infeccioso.

Una de las claves es el tiempo de curación. Cuanto más curado esté el jamón menor es el riesgo.

 

Fuentes: De mamás y papás (El País) y Bebésymás.com