Cuando vamos a comprar un jamón ibérico, algunas veces nos encontramos con distintas ofertas  que en un principio pueden llamar nuestra atención.  Para que no se nos quede una excesiva cara de sorpresa es importante tener en cuenta algunos aspectos.
Antes que nada debemos fijarnos en los precintos, etiquetas, la confianza que te da la marca etc.  Después solo con un vistazo podemos saber el mapa de elaboración, la curación y como no… el peso.

Existen unos pesos establecidos, marcadores que están contemplados en el artículo 12 de la normativa del jamón ibérico y que establecen unos pesos mínimos a la salida de las instalaciones cuando ya se le considera producto final.
Jamón 100% ibérico 5,75 kg.
Jamón ibérico 75%, raza ibérica 7 kg.
Jamón ibérico 50%, raza ibérica 7 kg.

En cuanto a las paletas ibéricas:
Paleta 100% ibérica 3,7 kg.
Paleta ibérica 75%, raza ibérica 4 kg.
Paleta ibérica 50%, raza ibérica 4 kg.

Estos marcadores son hasta cierto punto determinantes porque existen distintos factores y explicaciones de los procesos que hacen que estos baremos se cumplan.

El rendimiento de un jamón ibérico es de un 50% aproximadamente. Podemos encontrarnos ofertas de piezas con un poco menos de peso (6 kg.) con un exceso de curación donde el desperdicio de la misma puede ser igual al de un  jamón de 9 kg., donde ese exceso de peso sea un resto de grasa con lo que el rendimiento total será menos también.

El peso ideal se supone es de 7-8 kg., por lo que si se decide comprar una pieza de otros pesos se debería considerar al menos un menor precio por kilo.

También hay que tener en cuenta que el jamón ibérico, cuanto más puro más grasa contiene y por lo tanto su rendimiento final es menor.

Con toda esta información será mucho más fácil entender la diferencia entre los precios y la decisión será meditada y no dejada al azar.