El llamado ejercicio isométrico es aquel cuyo objetivo es el de tensar el músculo y mantenerlo en una misma posición al tiempo que se mantiene la tensión. Estos ejercicios son especialmente útiles para las personas que se están recuperando de alguna lesión que pueda limitar el rango de movimientos. Lo mejor de este tipo de ejercicio es que se pueden practicar en cualquier sitio y en cualquier momento, incluso sentado.

Hay dos tipos de isométricos:

Esfuerzo submáximo  cogiendo un peso (barra, mancuerna) y parándonos a mitad de recorrido, con una carga moderada y empleando un porcentaje de nuestra fuerza para aguantarlo.

Esfuerzo máximo  aquí es necesario un objeto que no se pueda mover, una pared por ejemplo. Hay que ejercer sobre ese objeto toda nuestra fuerza como si lo quisiéramos desplazar.

Con los ejercicios de esfuerzo máximo se gana mucha fuerza y su efecto en el tiempo es más prolongado. En cuanto a los ejercicios submáximos, están enfocados más hacia la rehabilitación pero son muy efectivos, sobre todo para quien busca una un músculo fuerte y no musculación extra.

En los ejercicios isométricos es muy importante respirar continuamente para evitar un aumento de la presión sanguínea y realizar previamente un calentamiento.

Cualquiera de estos ejercicios ayuda a mantener una postura correcta y desarrolla la estabilidad del corazón.