Se acaba el verano y estamos ya en posición de salida en la siguiente carrera de eliminar los kilos que hemos ganado estas vacaciones. Entre el estado de ánimo relacionado con la vuelta al trabajo, la faena acumulada durante las vacaciones y las obligaciones que se generan debido a la nueva temporada, nos ponemos a dieta a toda prisa sin consultar con un profesional. Todos los años ocurre lo mismo y existe ya cierta información sobre este tema que nos dice que:

· Si no sigues una supervisión médica se sufrirá el efecto rebote (sí, o sí) en un corto espacio de tiempo.

· Las carencias vitamínicas pueden desencadenar problemas más importantes relacionados directamente con nuestra salud.

Y es que se recurre a “trucos” rápidos como este que os apuntamos:
Eliminar los hidratos, alimentándonos casi exclusivamente de proteína. Es uno de los errores más comunes y que pueden hacer que nuestro organismo se resienta en un medio e incluso largo plazo. ¡Cuidado!

La operación bikini y algunas otras dietas puntuales diseñadas para lucirse en momentos concretos nos pueden hacer pagar un precio que no nos compensará para nada.

Las dietas han de ser siempre guiadas por un experto nutricionista, el cual nos hará encontrar ese ansiado equilibrio entre las necesidades de nuestro organismo, nuestro ritmo de vida (dinámico o sedentario) y nuestro estado general de salud, teniendo en cuenta también el deporte que realizamos habitualmente. Lo que se resume en que las dietas han de ser individualizadas, vigiladas y mantenidas en el tiempo hasta conseguir el hábito que nos dará, sin casi darnos cuenta, una salud envidiable y por ende una mejor calidad de vida.