Hay mucha gente que se pone a dieta pero no le funciona, da igual qué tipo de dieta se escoja, les cuesta mucho bajar de peso, o cuando bajan suben inmediatamente otra vez y vuelta a empezar otra vez al poco tiempo.

Se piensa que es un tema de malos hábitos alimenticios, o quizá de que no se practica el ejercicio suficiente y visto desde una perspectiva tradicional el sobrepeso parece que es una consecuencia orgánica o genética. Sin embargo se ha podido constatar que existe una relación y una comunicación inmediata entre nuestra situación emocional en parte mental y el resto de nuestro cuerpo.

Los sentimientos y emociones que experimentamos durante cada etapa de nuestra vida hacen que se liberen o se dejen de liberar ciertas sustancias que puedan tener relación con el almacenamiento de grasa. Por eso existen personas que coman lo que coman no engordan y otras que por el contrario, solo mirando la comida almacenan grasa.

Hay ciertas emociones que se relacionan directamente con el sobrepeso como lo son la necesidad de seguridad, de ser protegido, sentirse amenazado, la ira y el mal genio. De lo que se trata es de descubrir cuál es la emoción que existe escondida en nuestro cuerpo y liberarla, de esta manera se romperá esa cadena nociva, siendo más libres y por lo tanto más felices. La teoría finaliza afirmando que todo cambio profundo comienza desde nuestro interior y que cada uno somos responsables de nuestra felicidad porque tenemos dentro el poder de ser quienes realmente queremos ser.