El morcón ibérico cada vez más va posicionándose como un producto gourmet. Este manjar aún desconocido por muchos va saliendo a la luz, cubriendo una demanda gastronómica que busca la novedad en lo tradicional.

En un principio comenzó a demandarse como complemento de otros ibéricos y es que la información que existe hoy en día hace que vayamos experimentando con “nuevos” productos. Este es el caso de quien busca calidad y artesanía en su paladar.

El morcón ibérico es similar al chorizo, de hecho se elaboran de una manera muy parecida. Existen algunas diferencias como la manera de embutir la mezcla. La tripa que se utiliza para embutir el morcón es la del intestino grueso, frente a la del chorizo que es la del intestino delgado. De ahí su nombre morcón o ciego.

La materia prima también es diferente: La carne que se utiliza es carne magra con poca grasa y de calidad, escogida del cerdo ibérico de bellota, normalmente cabeceros y hasta un 30% de paletilla, la cual es picada y adobada con aliños naturales. El método de elaboración tradicional de los maestros artesanos ha permanecido inalterable desde antaño imprimiendo una textura y sabor que lo caracteriza y diferencia del resto de ibéricos.

La mayoría de personas desconocen las cualidades y características de este magnífico producto, es por esto que poco a poco se van descubriendo las distintas posibilidades que ofrece este pequeño gran manjar. Un manjar que por un precio muy asequible nos puede hacer quedar muy bien a la hora de agasajar a nuestros invitados, ya que este producto de primer nivel no es tan conocido como el resto de ibéricos, pero proporciona una experiencia y un disfrute único a los paladares más exigentes. Lo dicho, en cuanto a ibéricos se refiere, hay que probarlos todos de la mano de sus mejores maridajes. ¡Que no nos lo tengan que contar!