Has comprado tu primer jamón y estás dispuesto a dar buena cuenta de él, estás ansioso por llegar a casa y aposentarlo en el jamonero que te han prestado para que puedas comenzar esta nueva experiencia.

Pero cortar un jamón no es cualquier cosa, hay que hacerlo con conocimiento de causa. Más de uno se ha llevado un pequeño o gran susto cuchillo en mano.  Anualmente hay más de 50.000 accidentes por la mala técnica a la hora de cortar la pieza.

Sea por lo que fuere (despiste, prisas, falta de técnica o cualquier tipo de error) es probable que podamos cortarnos con el cuchillo. Si la herida no es importante, que solo ha sido un pequeño cortecito pues mejor que mejor. Pero si vemos que el corte es importante y que sangramos de una manera excesiva, hay que actuar rápida y adecuadamente.

Lo primero que nos recomiendan los servicios de urgencia es la compresión. Esta compresión sobre la herida se debe hacer con gasas o al menos con un paño o trapo limpio, ya que está destinado a un contacto directo para cortar la hemorragia y si es posible limpiar la herida.

Pero es importante, si existe duda de la gravedad de la herida, pedir ayuda mientras comprimimos, porque es fundamental dejar de sangrar cuanto antes.

Por otra parte si se ha arrancado parte del dedo o hay amputación, se debe recoger en una gasa y llevarlo lo antes posible a urgencias de hospital, porque muchas de las veces puede suturarse.

Es muy importante saber dónde estamos colocando las manos en cada momento. Nunca hay que colocar las manos en la posible trayectoria del cuchillo, un salto del mismo es lo habitual en este tipo de accidentes.

La superficie se limpia siempre hacia delante, en el caso de querer cortar hacia nosotros lo haremos apartando la mano y con el jamonero firme. Es importante también que los cuchillos estén bien afilados, parece contradictorio pero no es así. Los cuchillos bien afilados son más fiables en el corte ya que hay que ejercer menos fuerza, en resumidas cuentas, es más difícil que se nos resbale.