Si vamos al supermercado nos daremos cuenta de que hay alimentos que están presentes durante todo el año y que ya no nos preguntamos siquiera de donde proceden.

¿Qué tiene el alimento de temporada y qué lo hace especial? Pues básicamente que estos alimentos en el momento de su cosecha o recolección están en su mejor momento en cuanto a nutrientes y propiedades, las cuales conservan intactas (vitaminas, minerales… etc.)  además de su textura, apariencia y sabor.

La naturaleza y nosotros mismos somos un milagro que ha sobrevivido desde siempre con unos hábitos alimenticios adaptados y cada estación nos ofrece lo que necesitamos. En verano comemos tomate y pepino buscando más la ensalada para refrescar de alguna manera nuestro organismo y en invierno comemos coliflor y habas que proporcionan al cuerpo combustible para contrarrestar el frío. Como ejemplo: si comemos mucha ensalada de verano en invierno, nos constiparemos más.

Otro tema importante es la sostenibilidad. La fruta o verdura fuera de temporada implica que ha sido cultivada de una manera no natural por lo cual ha sido manipulada o ha recorrido un largo camino donde se necesita un gasto adicional por el transporte y/o productos químicos para su conservación.

A veces estos alimentos se cosechan antes de haber recogido los nutrientes del suelo para que maduren durante el camino y es por esto que pierden parte o todo el sabor.

Ir en contra de la naturaleza no es nada aconsejable, pero es solo nuestra la responsabilidad  de elegir como queremos alimentarnos.

Menos mal que jamón hay todo el año y todo su proceso es natural de principio a fin.